Proyecto alemán desarrolla tecnología capaz de desmontar y reutilizar baterías usadas


Hace años que Europa busca una forma de reducir su enorme dependencia de materias primas importadas para fabricar baterías

 


Categoría: TECNOLÓGICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-Litio, níquel, manganeso, cobalto… materiales estratégicos, caros y cada vez más disputados… en ese contexto nace el proyecto alemán “RoB@t2Cell”, una iniciativa que quiere cambiar una de las partes más delicadas del reciclaje actual: la gestión de baterías usadas antes de desmontarlas.

 

El proyecto, impulsado por varios centros de investigación e industria especializada, desarrolla sistemas automatizados capaces de desmontar, analizar y descargar baterías de forma mucho más precisa y segura, no solo para reciclarlas, sino que la idea es identificar qué celdas todavía conserva valor y pueden tener una segunda vida útil antes de convertirse en materia prima.

 

Ahí está la diferencia importante, ya que hasta ahora, muchas baterías terminaban descargadas por seguridad, un procedimiento eficaz para evitar incendios o accidentes eléctricos, aunque bastante agresivo con las celdas y una vez sometidas a ese proceso, la reutilización desaparece como opción.

 

RoB@t2Cell quiere evitar justo eso: el gran problema oculto de las baterías usadas, sean de vehículos eléctricos, sistemas domésticos de almacenamiento o equipos industriales pueden conservar una carga residual elevada, incluso, después de años de uso y esa energía acumulada, convierte cualquier manipulación en una operación de riesgo ya que cortocircuitos, incendios térmicos o fugas químicas pueden generarse. 

 

Por esa razón, gran parte de las plantas de reciclaje optan por procesos rápidos y contundentes que inutilizan completamente las celdas antes de tratarlas, pero el problema es que muchas de esas baterías todavía podrían funcionar durante años en aplicaciones menos exigentes.

 

Por ejemplo, una batería retirada de un coche eléctrico con un 70 u 80 por ciento de capacidad restante quizá ya no sea adecuada para automoción, aunque sí puede servir perfectamente para almacenar energía solar en edificios, instalaciones agrícolas o microrredes locales y cada vez más proyectos europeos trabajan en esa dirección, pero el inconveniente, aparece al clasificar miles de módulos diferentes de manera segura y rentable. Hacerlo manualmente resulta lento, caro y peligroso. Aquí entra la automatización robótica.

 

Robots capaces de decidir qué batería merece una segunda vida: el núcleo tecnológico de RoB@t2Cell se basa en un sistema automatizado que evalúa individualmente módulos y celdas para decidir qué tratamiento necesita cada una.

 

Las baterías destinadas al reciclaje profundo pueden descargarse completamente para facilitar la recuperación de materiales. En cambio, las que todavía conservan buen estado pasan por un proceso mucho más cuidadoso, manteniendo niveles de carga definidos para proteger su integridad química, lo que parece un detalle técnico menor. No lo es.

 

La degradación acelerada de una batería puede producirse tan solo por una descarga inadecuada o una manipulación térmica incorrecta. Mantener controlados esos parámetros permite recuperar módulos que hoy terminarían triturados de manera directa y el instituto alemán Fraunhofer IPA, aporta experiencia en desmontaje automatizado, análisis de ciclo de vida, técnicas de separación y caracterización de baterías. Todo ese conocimiento resulta clave para crear líneas industriales capaces de procesar grandes volúmenes sin comprometer la seguridad.

 

Hay otro detalle importante: Europa necesita escalar estas soluciones rápido, por lo que la avalancha de baterías usadas ya empezó y durante años se habló del futuro de las baterías eléctricas y las primeras baterías de autos eléctricos ya llegan a los centros de reciclaje debido a que las primeras generaciones masivas de vehículos eléctricos, vendidos entre 2015 y 2020, empiezan a acercarse al final de su vida útil en algunos mercados y en la próxima década Europa tendrá que gestionar millones de baterías retiradas.

 

El Reglamento Europeo de Baterías aprobado hace poco, obliga a mejorar la trazabilidad, aumentar el contenido reciclado y reforzar la recuperación de materiales críticos. También impulsa modelos de economía circular mucho más estrictos que los actuales, es decir a dejar de ver las baterías usadas como residuos y empezar a tratarlas como reservas urbanas de materiales estratégicos.

 

Alemania, Francia y países nórdicos llevan ventaja en este terreno. Existen proyectos piloto vinculados a almacenamiento estacionario, reutilización industrial y recuperación automatizada de litio y metales críticos. Empresas como Northvolt o Mercedes-Benz ya trabajan en plantas específicas para reciclaje avanzado de baterías en Europa.

 

La automatización puede cambiar eso: los sistemas robotizados reducen tiempos, aumentan precisión y permiten trabajar con baterías dañadas, minimizan riesgos humanos y a medida que la inteligencia artificial y la visión artificial mejoren, estos procesos serán aún más eficientes identificando defectos internos o degradación química.

Incluso los fabricantes empiezan a adaptar el diseño de futuras baterías pensando en desmontaje, reparación y reutilización y aunque esto sea lento, la tendencia ya está clara: fabricar baterías que puedan vivir varias etapas antes de reciclarse completamente.

 

Potencial: tecnologías como RoB@t2Cell podrían convertirse en una pieza clave para reducir la presión ambiental asociada al boom global de las baterías. No resolverán por sí solas la crisis climática, claro. Pero sí pueden ayudar a construir una infraestructura energética mucho más eficiente y menos dependiente de extracción constante de recursos.

 

La reutilización de baterías puede facilitar sistemas de almacenamiento renovable más asequibles para viviendas, empresas y comunidades locales. También puede abaratar proyectos de autoconsumo y reforzar redes eléctricas con alta presencia solar y eólica.

 

A medio plazo, este tipo de automatización podría impulsar una nueva industria europea centrada en reparación, reacondicionamiento y reciclaje avanzado de baterías. Empleo especializado, menos residuos y mayor autonomía tecnológica. Nada menor.

Porque el verdadero reto no consiste solo en fabricar millones de baterías nuevas. El desafío real está en qué hacer con ellas después.

 

A modo de resumen: 

  • 🐍 Reutilización de baterías usadas.
  • 🔋 Descarga inteligente y selectiva.
  • 🤖 Robots para desmontaje seguro.
  • ♻️ Menos residuos peligrosos.
  • ⚡ Más vida útil para celdas valiosas.
  • 🏭 Impulso a la economía circular europea.
  • 🌍 Menor dependencia de materias primas críticas.

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