Debió enviar “parches de emergencia” para arreglar problemas de “otros parches”
Buenos Aires-(Nomyc)-Es probable que los usuarios de Windows 11 comenzaran este año con una expectativa sencilla: que la primera actualización del año fuese un trámite más, de esos que se instalan y se olvidan, aunque las cosas no fueron tan simples: Microsoft debió publicar “parches `fuera de banda`” para corregir problemas detectados luego de esa actualización inicial, lo que además del error, refleja sobre la experiencia real de tener que actualizar.
El origen del problema: todo comenzó con la actualización de seguridad de enero de 2026 para Windows 11, ya que luego de detectarse incidencias en algunos equipos, la compañía publicó durante el fin de semana una actualización de emergencia para corregir fallas relacionados con el apagado del sistema.
Apenas unos días después y una semana más tarde, llegó una segunda corrección fuera del ciclo habitual para abordar un nuevo frente: cuelgues y bloqueos en apps vinculadas a sincronización y almacenamiento en la nube.
Los inconvenientes a la hora de apagar algunos equipos se dieron con Windows 11 23H2, concretamente en la versión Enterprise, lo que apunta a un alcance más acotado.
La segunda actualización de emergencia, se centró en fallas distintos y afectaba a máquinas con Windows 11 24H2 y 25H2, donde se habían detectado bloqueos y problemas de estabilidad en apps relacionadas con OneDrive o Dropbo.
Además, en una alerta a administradores, Microsoft dijo que estaba investigando “informes de fallos de arranque en 24H2 y 25H2 tras instalar la actualización de enero, sin cerrar todavía el diagnóstico”.
Un asunto difícil de ignorar: hay una realidad estructural detrás el sistema operativo de Microsoft que puede ayudar a entender por qué este tipo de problemas aparecerían con frecuencia, que tiene que ver con que Windows, no opera en un ecosistema controlado, sino como un sistema operativo universal que debe funcionar en millones de combinaciones de hardware.
Es el lo que muchos denominan como “el problema de fragmentación del ecosistema PC”, que incluye desde portátiles básicos hasta equipos de alta gama, desde ordenadores recientes hasta otros con más de diez años.
Riesgo de erosionar la confianza: las fallas en el software son inevitables, más aún en un sistema como Windows, obligado a funcionar en millones de configuraciones de hardware diferentes y el problema llega cuando esos errores se repiten con demasiada frecuencia, porque entonces lo que se resiente no es solo la experiencia puntual, sino la confianza del usuario.
Ese es un golpe difícil de encajar justo ahora, cuando Microsoft necesita que Windows 11 se tome como el reemplazo lógico luego del fin de soporte de Windows 10 y no, como una transición llena de dudas que empuje a algunos a mirar hacia otras plataformas.
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