La mayor batería redox del mundo con 2,1 GWh dará energía a más de 150.000 hogares


Un enorme foso en Suiza albergará la batería redox más potente del mundo


Categoría: TECNOLÓGICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-En el norte de Suiza, una excavación que parece una obra más, se convertirá en algo poco habitual: el corazón de una de las mayores infraestructuras de almacenamiento energético de Europa que dará anergía a 210.000 hogares, ya que en un poso de unos 27 metros de profundidad y con dimensiones comparables a dos canchas de fútbol, se armará una batería “de flujo redox”, de escala sin precedentes, que no solo almacenará energía, sino que equilibrará un sistema energético que ya no es predecible.

 

El proyecto, impulsado por la empresa suiza FlexBase, no es precisamente pequeño. Se habla de una inversión superior a los 1.000 millones de dólares, con un objetivo claro: aportar estabilidad a una red eléctrica cada vez más dependiente de fuentes renovables variables.

 

Una tecnología con más de un siglo que vuelve a cobrar sentido: aunque pueda parecer una innovación reciente, la base de esta tecnología se remonta a finales del siglo XIX, aunque luego fue perfeccionada en el siglo XX, en parte gracias a investigaciones impulsadas por la NASA. Pero no ha sido hasta ahora, con la presión por descarbonizar la economía, cuando encontró su momento, ya que las baterías de flujo redox funcionan de forma distinta a las de litio debido a que, en lugar de almacenar energía en electrodos sólidos, lo hacen en electrolitos líquidos que se almacenan en grandes depósitos y estos líquidos, se bombean a través de una celda electroquímica donde se produce el intercambio de iones.

 

Lo interesante, es que la energía no está limitada por el tamaño de la celda, sino por el volumen de los tanques, por lo que a más tanque, más capacidad, en algo simple, pero potente y además, los ciclos de carga y descarga son muy estables, no hay degradación significativa como ocurre en otras tecnologías, lo que a su vez se traduce en una vida útil muy larga, “casi indefinida”, en términos operativos.

 

Un 2,1 GWh o una cifra que cambia las reglas del juego: la instalación suiza, tendrá una capacidad de 2,1 GWh, suficiente para abastecer a cerca de 210.000 hogares durante un día completo, lo que no es solo un número llamativo, sino que es una escala que empieza a competir con infraestructuras energéticas tradicionales ya que la capacidad de inyección o absorción de energía, será comparable a la de una central nuclear cercana, como la de Leibstadt, pero con una diferencia importante: aquí no se genera energía, se gestiona.

 

En un contexto donde la producción renovable, de manera especial la eólica, puede variar en cuestión de minutos, disponer de sistemas capaces de responder en milisegundos marca la diferencia, ya que evita apagones, sí, pero también “optimizar el uso de la energía disponible.

 

Más allá del almacenamiento, la integración con la economía digital: uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su integración en un complejo tecnológico que incluirá centros de datos, laboratorios y oficinas, lo que no es casual.

 

Los centros de datos y de manera especial los asociados a Inteligencia Artificial (IA), están aceleran la necesidad de generación de energía, debido a su alto consumo y lo hacen de forma continua, con picos difíciles de gestionar y aquí, es donde esta batería puede jugar un papel estratégico: actuar como colchón energético para absorber picos de demanda sin tensionar la red.

 

Una tendencia que gana fuerza en Europa y Asia: Suiza no está sola en esta apuesta, ya que países como Alemania y Japón exploran el potencial de esta tecnología hace años y en China, ya existe una instalación de unos 700 MWh, considerada actualmente una de las mayores operativas.

 

Lo que ocurre es interesante: mientras las Baterías de Litio dominan el almacenamiento a corto plazo en vehículos eléctricos, autoconsumo doméstico, las de Flujo Redox, empiezan a posicionarse como solución para el almacenamiento de larga duración y a gran escala, ya que no compiten de manera directa, sino que se complementan.

 

Potencial: el desarrollo de este tipo de infraestructuras abre varias puertas, de las que algunas bastante evidentes, otras no tanto como por ejemplo, integrar una mayor proporción de energías renovables intermitentes sin comprometer la estabilidad del sistema y también, facilita la reducción de la dependencia de centrales de respaldo basadas en gas, que son habituales en Europa.

 

A nivel práctico, podría impulsar modelos de consumo más flexibles, con redes eléctricas más inteligentes, capaces de adaptarse en tiempo real. Incluso la posibilidad de almacenar excedentes renovables a escala regional para utilizarlos en momentos críticos.

 

Por último, hay otra idea interesante: acercar la generación y el consumo, ya que si estas baterías se integran junto a centros de datos, industrias o incluso ciudades, se reduce la necesidad de transportar energía a largas distancias. Menos pérdidas, más eficiencia.

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