Cumple su calendario de prospección de tierras raras con el objetivo de dejar de depender de China
Buenos Aires-(Nomyc)-Quien la sigue, la consigue y el mundo, se embarcó en la gran aventura de encontrar tierras raras donde sea para dejar de depender de China y Japón, con unas relaciones tensas como pocos, era uno de los más interesados y ahora logró lo que lleva dos años busqueda: extraer lodo rico de tierras raras a unos 6.000 metros de profundidad.
Trabajo para usarlo: Japón tenía un calendario inamovible, su avanzado barco Chikyu debía partir sí o sí en enero de este 2026 en busca de tierras raras y en 2024 informaron del descubrimiento del que podría ser uno de los mayores yacimientos del mundo, con una prospección para comienzos de este 2026 y la idea, era recoger una muestra de lodo para ver la composición, y los resultados no han podido ser más prometedores.
Ahora, hace unos días, cerca de la isla de Minami Torishima, Japón firmó el que se considera como el primer intento exitoso de extraer sedimento con tierras raras a profundidades extremas.
En este caso, se hace mención a unos lodos ubicados en una fosa a unos 6.000 metros de profundidad, donde se cree que hay un yacimiento de más de 16.000.000 de toneladas de material valioso y el hallazgo se produjo mediante un vehículo autónomo desplegado a esa profundidad que, mediante un excavador no tripulado, hizo circular lodo desde esa profundidad hasta el barco mediante una tubería. Similar a la técnica utilizada para prospectar petróleo y gas.
Tierras raras de las buenas: las tierras raras son un conjunto de 17 metales y elementos imprescindibles para prácticamente cualquier industria en la actualidad y desde la aeroespacial hasta la de los dispositivos médicos, nuestros móviles, los coches eléctricos o los propios auriculares, todas necesitan algunos de los metales procedentes de las tierras raras, pero resulta que unos son más valiosos que otros.
Se estima que las tierras del yacimiento de Minami Torishima se destacan por su concentración en disprosio y terbio, que son muy escasas y valiosas debido a que se usan en los imanes de los motores de vehículos y en tecnologías de defensa y también, cuentan con cierta concentración de itrio, que se emplea para láseres o superconductores.
La guerra de las tierras raras: Japón está exultante, un portavoz del gobierno comentó que se trata de “un logro significativo tanto para la seguridad económica del país como para su desarrollo marítimo”, aunque el descubrimiento no pudo llegar en mejor momento para Japón.
China es la quien domina las Tierras Raras, aunque no sólo su minería, sino su producción y durante décadas China las refina debido a que el proceso es muy contaminante y las leyes en el gigante asiático eran algo más laxas, aunque el “precio” es alto: toda la industria mundial depende de China y este país no ha dudado en usar las tierras raras como arma cuando se ha visto atacada. Por ejemplo, en el contexto de la guerra tecnológica o con los aranceles.
Hablando de contexto y guerra, el Pacífico es un hervidero, ya que China reclama Taiwán y algunas islas en poder de Japón a la vez que construye islas artificiales con propósitos variados.
Japón, mientras tanto, se alió con una Estados Unidos que prueba armamento en la zona y despliega unidades marítimas y además, se rearman, para lo necesitan tierras raras y el 6 de enero, China prohibió la exportación de todos los artículos de doble uso a Japón.
Esto implica todo aquello que pueda usarse para mejorar las capacidades militares japonesas y la orden, llegó tras el aviso de la primera ministra japonesa de que cualquier acción de China en Taiwán sería respondida de forma bélica por parte de Japón, aunque en el comunicado chino, no se especificó qué exportaciones estarían afectadas, pero los medios chinos dejaban ver que las tierras raras pesadas estaban en la ecuación.
Consumo para rato: en el contexto actual, para Japón no es un capricho el dejar de depender de China para la producción de tierras raras: es una necesidad, por lo que ya hay medios como el Nikkei que calificó el depósito como la tercera mayor reserva de tierras raras del mundo y las estimaciones, apuntan a más de 16.000.000 de toneladas métricas de óxidos de tierras raras, algo que satisfaría el consumo interno durante varias generaciones y por ejemplo, se apunta que habrá más de 730 de consumo japonés de disprosio y más de 420 años de consumo local de terbio.
Camino por recorrer: Japón encontró “la pista”, pero ahora le toca confirmar las estimaciones y sobre todo, empezar a extraer y refinar esas tierras raras, que será la tarea de los investigadores durante este año para, en 2027, empezar a realizar pruebas de extracción a gran escala y la idea, es conseguir 350 toneladas de lodo al día.
Luego, hay que cargarlo todo en barco hasta Minami Torishima, donde se realizará una primera limpieza del lodo para separar lo valioso del barro y, después, el transporte hacia el continente, donde se realizará el proceso de refinado, por lo que se espera que el gobierno japonés publique un informe de viabilidad económica de cara a marzo de 2028.
Banderas rojas: es evidente que el anuncio de Japón es esperanzador tanto para su independencia como para que el resto del mundo empiece a hacer algo con los yacimientos que se han encontrado en distintos lugares como Argentina, con el objetivo de lograr la soberanía en tierras raras, pero también, hay retos por delante ya que por un lado, se estima que cada tonelada de lodo produce apenas dos kilos de óxidos de tierras raras, lo que a su vez, implica que hay que procesar volúmenes enormes de material para separar el “grano de la paja”.
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