Ingenieros de EE.UU. crean turbinas gigantes impresas en 3D


La impresión 3D abre una nueva etapa para la minihidráulica


Categoría: TECNOLÓGICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-Durante años, la energía hidroeléctrica a pequeña escala vivió en una especie de “limbo”, aunque su potencial era enorme, pero en la práctica, instalar turbinas en pequeñas represas, canales o infraestructuras hidráulicas resultaba demasiado caro para la electricidad que podían producir, pero ahora, un proyecto desarrollado en Estados Unidos muestra cómo la fabricación aditiva, más conocida como impresión 3D, puede cambiar de manera total las reglas del juego para la microhidroelectricidad, aunque el sistema funciona, de forma continua, desde hace más de seis años.

 

La idea es lógica: si cada instalación hidráulica es distinta es decir su caudal, desnivel, anchura, presión, estacionalidad, fabricar piezas estándar es ineficiente y la impresión 3D, permite producir componentes específicos para cada instalación sin disparar los costos industriales, lo que en un sector tan dependiente de obras civiles y piezas personalizadas, puede marcar una diferencia enorme.

 

Miles de pequeñas presas desaprovechadas: en Estados Unidos existen unas 90.000 presas, pero menos del 3 por ciento generan electricidad y de ellas, unos 51.000 emplazamientos podrían albergar sistemas de microhidroelectricidad capaces de producir hasta 100 kilovatios cada uno, lo que puede parecer poco, en comparación con una gran central hidroeléctrica, pero la suma cambia el panorama, ya que el potencial sin explotar se acerca a los 29 gigavatios, lo que equivale a decenas de centrales eléctricas convencionales.

 

El problema es que muchos de esos lugares ya tienen infraestructura hidráulica construida desde hace décadas: canales de riego, pequeñas presas agrícolas, conducciones de agua, sistemas industriales o instalaciones de abastecimiento. Aprovecharlos evitaría levantar nuevas grandes presas, uno de los puntos más conflictivos ambientalmente dentro del sector hidroeléctrico.

 

Aquí ingresa la impresión en 3D con turbinas hechas a medida sin costos desorbitados: la empresa norteamericana Cadens, especializada en microhidráulica, colaboró con el Laboratorio Nacional Oak Ridge del Departamento de Energía de EE. UU. para desarrollar componentes fabricados mediante impresión 3D de gran formato.

 

El objetivo era complicado: crear piezas suficientemente resistentes para soportar décadas bajo presión de agua constante, humedad, vibraciones y desgaste… pero manteniendo precios asumibles y los investigadores optaron por combinar elementos estándar con piezas personalizadas y la conducción principal del agua, utiliza tuberías de PVC convencionales, mientras que los componentes críticos se fabrican mediante impresión 3D.

 

Uno de los elementos más importantes fue el llamado Draft Tube, un conducto que mejora la eficiencia energética de la turbina, que se imprimió en dos mitades utilizando polímeros ABS reforzados con un 20 por ciento de fibra de carbono y que después y cuyas partes se sellaron para formar una estructura robusta de unos 312 kilogramos.

 

En otras piezas, se utilizó un enfoque híbrido y el alojamiento de la turbina, por ejemplo, no se imprimió de manera directa, sino que se imprimió el molde en 3D y luego se fabricó la pieza definitiva en fibra de vidrio, lo que resultó más práctico, más barato y menos problemas estructurales.

 

La fabricación aditiva cambia el modelo industrial: la gran ventaja de esta tecnología no está solo en abaratar piezas, sino en reducir tiempos y simplificar procesos, mientras que en la industria hidroeléctrica tradicional, fabricar componentes personalizados implica moldes caros, mecanizados complejos y largos tiempos de espera, lo que dificulta muchísimo los proyectos pequeños.

 

Con sistemas de impresión 3D de gran formato, las piezas pueden diseñarse mediante software y producirse de maenra rápida, según las necesidades exactas del emplazamiento. 

 

La adaptación deja de ser un problema económico: además, la modularidad facilita el mantenimiento y la sustitución de componentes, lo que es importante en instalaciones remotas o rurales donde cada reparación puede convertirse en una pesadilla logística y esta flexibilidad, también encaja bien con tendencias actuales del sector energético, donde se busca una generación más distribuida y cercana al consumo.

 

Más allá de la electricidad, el almacenamiento y la resiliencia: el prototipo, desarrollado por Cadens se convirtió en una plataforma de pruebas para otros avances tecnológicos relacionados con la energía y los investigadores utilizan esta instalación para estudiar nuevos materiales, optimizar simulaciones hidráulicas y probar soluciones de almacenamiento energético vinculadas a renovables.

 

Porque la microhidráulica tiene una ventaja poco comentada: ofrece una producción bastante estable frente a tecnologías más variables como la solar o la eólica, ya que en determinadas regiones, puede actuar como una fuente complementaria muy útil para estabilizar redes locales, de manera especial en zonas rurales, agrícolas o montañosas.

 

De hecho, varios países europeos llevan años impulsando pequeñas instalaciones hidráulicas integradas en infraestructuras existentes y en lugares como Austria, Italia o Suiza ya existen sistemas instalados en redes de abastecimiento de agua potable o canales de riego, pero uno de los grandes problemas de la microhidráulica es la gestión de residuos arrastrados por el agua: ramas, sedimentos, hojas o materiales orgánicos que pueden dañar turbinas pequeñas.

 

También, preocupa el llamado “biofouling”, es decir la acumulación de microorganismos y materia biológica sobre superficies hidráulicas, lo que con el tiempo reduce la eficiencia y aumenta el mantenimiento.

 

Cadens, trabaja en adaptar los diseños impresos en 3D para resistir mejor estas condiciones reales de campo y luego, está el reto regulatorio ya que en muchos países, incluso las pequeñas instalaciones hidráulicas deben enfrentarse a trámites administrativos largos y costosos, que pueden ser muy complejos para proyectos de apenas unos kilovatios.

 

Potencial: la combinación de impresión 3D, materiales avanzados y generación hidroeléctrica distribuida puede abrir oportunidades muy interesantes para comunidades rurales, sistemas agrícolas y pequeñas industrias.

 

No parece una tecnología destinada a sustituir grandes centrales eléctricas, sino que su valor, está en complementar el mix renovable con soluciones locales, flexibles y relativamente asequibles.

 

En regiones con redes eléctricas frágiles, estas microturbinas podrían alimentar infraestructuras críticas, estaciones de bombeo, explotaciones agrícolas o pequeños núcleos aislados.

 

También podrían integrarse en proyectos de economía circular relacionados con gestión del agua, depuración o aprovechamiento energético de infraestructuras hidráulicas ya construidas.

 

Otro detalle importante: democratizan el acceso tecnológico, ya que cuando fabricar piezas complejas deja de depender de grandes fábricas, aparecen nuevas posibilidades para talleres locales, universidades, cooperativas energéticas o pequeñas ingenierías.

 

A veces la transición energética no necesita inventar una tecnología completamente nueva, sino que alcanza con hacer viables las que llevaban años esperando una oportunidad.

 

A modo de resumen:

  • 🌊 Microhidráulica olvidada.
  • ⚡ 51.000 presas con potencial energético en EE. UU.
  • 🛠️ Impresión 3D + turbinas personalizadas.
  • 💸 Hasta un 40% menos de coste por kilovatio.
  • 🏞️ Energía renovable en canales, ríos y pequeñas presas.
  • ♻️ Fabricación más rápida, modular y adaptable.
  • 🔬 Más de seis años de pruebas reales en funcionamiento.

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