El proyecto Suncatcher busca aprovechar la energía solar en órbita y comprobar si es posible trasladar parte de la computación fuera de la Tierra aunque quedan importantes desafíos por resolver
La Inteligencia Artificial (IA) necesita cada vez más electricidad para funcionar y Google quiere comprobar si parte de ese trabajo, puede trasladarse fuera de la Tierra, por lo que su siguiente experimento no se hará en un laboratorio, sino a cientos de kilómetros de altura: enviará al espacio un pequeño satélite equipado con sus propios chips de IA.
El lanzamiento, está previsto para la próxima semana en un cohete Falcon 9 de SpaceX y la misión, forma parte de “Project Suncatcher” y todavía está lejos de convertirse en un “centro de datos operativo” y su primer objetivo, es averiguar si estos equipos pueden resistir el viaje y trabajar en órbita.
Un centro de datos del tamaño de una heladera: el prototipo, desarrollado junto a la empresa espacial Planet, tendrá unas dimensiones similares a las de una heladera, en su interior viajarán cuatro chips TPU, los procesadores que Google utiliza para tareas de inteligencia artificial y su capacidad conjunta, equivale a cerca de la de un servidor convencional, no a la de una instalación completa.
La compañía, quiere aprovechar que en determinadas órbitas, los paneles solares reciben luz de manera casi continua y según sus cálculos, podrían generar hasta “ocho veces más energía que en la superficie terrestre”, lo que explica el interés de tener centros de datos en el espacio, para aliviar su consumo energético.
Durante la misión, Google comprobará cómo responden los componentes a la radiación especial, las temperaturas extremas y las vibraciones del despegue, porque aunque ya los ha sometido a ensayos en tierra, falta conocer su comportamiento cuando estén realmente allí arriba.
El plan, incluye ejecutar tareas breves de Gemini a bordo y registrar posibles fallos, en lugar de limitarse a enviar datos a ordenadores situados en la Tierra.
El calor es el gran problema, incluso en el espacio: puede parecer que el frío espacial facilitaría refrigerar una computadora, pero la realidad es que ocurre lo contrario: al no haber aire, eliminar el calor resulta complicado.
Ante esta situación, Google diseñó un sistema de conductos y radiadores, aunque, por ahora,sus chips solo pueden trabajar unos 15 minutos seguidos antes de detenerse para enfriarse.
Tampoco será sencillo reparar equipos que no funcionen, conectarlos entre sí o asumir el costo de lanzamientos continuos y enviar miles de satélites, plantearía nuevos problemas relacionados con la basura espacial y la contaminación atmosférica y además, Google no está sola en esta carrera y SpaceX y Nvidia también preparan un satélite para procesar IA en órbita, aunque su despliegue todavía es un proyecto.
Para 2027, Google pretende enviar otros dos satélites y probar conexiones láser que permitan compartir información a gran velocidad, pero antes de pensar en una red orbital de servidores, tendrá que demostrar algo más básico: que el primer equipo “funciona de manera confiable y puede mantenerse refrigerado”.
Para ver el video ingrese a https://youtu.be/o1JK79jszqo?si=CxKyuMzK2_OBaflq
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