Cada vez que estalla una crisis geopolítica, el continente lo paga caro y ahora es cuestión de ver si la unión hace la fuerza
La Unión Europea busca nuevas formas de hacer frente a un mercado cada vez más volátil y menos confiable y en esta ocasión, es la presidenta de la Comisión Úrsula Von der Leyen quien presentó en estos días ante el Parlamento Europeo una propuesta inédita: “agregar toda la demanda del continente y hacer compras conjuntas de energía, como si fuéramos un solo país”.
Cien mil millones de Euros: es lo que se pagó los europeos por los combustibles fósiles importados desde el inicio de la guerra de Irán, según las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea que recoge la Agencia EFE.
Esto, se debe al encarecimiento de la energía, de manera más concreta del gas, que aumentó un 140 por ciento y de los precios de los carburantes, a pesar de la liberación de 100 millones de barriles de diésel y crudo por parte del G7, por lo que todo generó un aumento de la factura energética en esa cantidad millonaria, sin que haya supuesto recibir “una molécula adicional de energía”.
¿La unión hace la fuerza?: para hacer frente a esta situación crítica, al menos en el corto plazo, Von der Leyen propone dar un paso más en el modelo que utilizó Europa en la anterior crisis de 2022, cuando puso en contacto a compradores y vendedores de gas para intentar salir del paso.
Ahora, sugiere que la Unión Europea agregue la demanda de sus Estados miembro y pueda negociar así una compra conjunta de la energía que necesita, centralizando la contratación y coordinando los esfuerzos del continente y de manera concreta, el plan contempla, además del gas, compras de petróleo, de hidrógeno verde y de los minerales críticos necesarios para el desarrollo de baterías.
Con esto, se evitaría que hubiese 27 negociaciones para 27 contratos distintos de cada uno de los 27 países que conforman la Unión y se podría utilizar esta actuación en bloque como presión para conseguir mejores acuerdos, en un momento en el que el mercado energético está disparado.
Pero esto no resuelve el problema: Von der Leyen fue clara y compartió que a medio y largo plazo la solución debe ser la electrificación de la economía europea, ya que para la jefa del Ejecutivo comunitario, solo atajando los problemas estructurales que existen a nivel energético, como la dependencia energética del continente, se podrá reducir la exposición de la economía europea a las perturbaciones internacionales.
Esto se debe a que a pesar de las medidas que se tomen, estas perturbaciones pueden mantenerse o empeorar este invierno, ya que Europa afronta el frío con las reservas gasísticas más bajas de su historia reciente.
Sobre la soberanía energética: el plan de Von der Leyen pretende que la UE refuerce su autonomía estratégica, sobre todo, a través de las renovables y según explican en El Independiente, Europa continúa con el uso del gas como combustible más importante y el petróleo y los combustibles tradicionales para gran parte de su mix energético, por lo que las metas son pasar del 23 al 46 por ciento de electrificación en 2040.y para ello, las economías europeas podrían ahorrarse hasta 260.000 millones de euros anuales en compras energéticas a terceros.
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