Sony cierra filas y apuntala su postura sobre los juegos en digital: no eres dueño de tus juegos en digital, nunca lo has sido y todo el mundo lo sabe
El fin del formato físico y la polémica con las licencias está lejos, pero muy lejos de concluir y si se mira hacia atrás, se podrá recordar que Sony afrontaba una demanda judicial por el botón de “Comprar” en PS Store, debido a que varios usuarios acusaban a la compañía nipona de engañar sobre la posesión de los juegos digitales, pero la respuesta legal del fabricante fue tajante: un juego digital nunca se posee, solo se licencia, algo que, en palabras de Sony, “los consumidores razonables” ya saben.
El asunto, se remonta al mes de junio, cuando un grupo de usuarios demandó a la empresa por sus condiciones sobre el contenido digital; una política que, aunque suscita rechazo entre la comunidad, también aplican Microsoft, Nintendo o Valve, es decir que en pocas palabras: PlayStation sostiene que “un título adquirido en su tienda concede una licencia de uso que puede cancelarse en cualquier momento según el criterio del fabricante”.
La demanda subraya que fórmulas como “comprar ahora” o “confirmar compra” en PlayStation Network inducen a error, ya que transmiten al usuario la falsa impresión de poseer el videojuego, en lugar de estar “alquilándolo” o “licenciándolo” hasta que Sony, la distribuidora o quien sea decida retirarlo de su biblioteca digital y la empresa, ante esta situación, no parece estar dispuesta a achantarse y dar pasos atrás, sino, más bien, todo lo contrario.
Para Sony, "es lógico" no ser dueño de un juego digital: como revela una exclusiva de Game File recogida por VGC, la empresa ya presentó la réplica judicial para este caso, pero lejos de tender puentes o replantearse la propiedad digital, la compañía ha optado por cerrar filas y enrocarse en su postura.
La defensa de PlayStation asegura que “los consumidores razonables” son plenamente conscientes de que no son dueños de sus juegos digitales sin necesidad de aclararlo en cada transacción y para sostenerla, la empresa argumenta que nadie puede ser “propietario” de una copia digital al no tratarse de un recurso limitado: múltiples personas pueden comprar simultáneamente la misma versión del software.
El fabricante, recalca que el juego se concede bajo licencia y no se vende lo que “Es lógico. En plena era digital, resulta inverosímil pretender que los consumidores razonables crean estar adquiriendo la 'propiedad' de un juego digital”, concluye PlayStation.
Esto, es una verdad a medias, ya que es posible tener algo cercano a la propiedad de un videojuego digital y la mejor prueba está en Europa y en GOG, la tienda de CD Projekt, todos los juegos vienen sin DRM y con un instalador offline que se descarga y guarda y una vez que se lo tiene en el disco, ese archivo es del usuario para siempre: se puede instalar y jugarlo aunque GOG cierre, aunque el juego se retire del catálogo o aunque pierdas la conexión, ya que No hay servidor que valide nada ni cliente obligatorio para arrancar.
Por todo esto, si se compra una licencia personal de uso y no la propiedad del juego, sus propios términos conceden esa licencia, prohíben revenderla o transferirla y no prometen el
“DRM-free” en ninguna cláusula vinculante, pero el hecho de poder acceder a tu juego aunque la tienda cierre, ya da más tranquilidad, pero se a como sea, la tensión en torno a la propiedad del software se agravó tras la decisión de PlayStation de dejar de publicar juegos en formato físico para 2028.
A pesar de las críticas en redes sociales y medios, la empresa nipona no muestra la más mínima intención de dar marcha atrás: defiende su hoja de ruta en las presentaciones de resultados financieros e incluso empezó a incluir en las cajas de PS5 una etiqueta que advierte del fin de los discos para 2028.
Habrá que ver si este frente judicial abre una conversación real sobre qué se adquiere de verdad al pagar por contenido online y la filosofía sin DRM promovida por plataformas como GOG, todavía es una excepción, en una industria volcada en el control de licencias.
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