La tela de origen chino podría eliminar la necesidad de detergente
Buenos Aires-(Nomyc)-El lavar la ropa forma parte de la vida cotidiana, pero su impacto ambiental no se toma en cuenta, aunque los detergentes, esenciales hasta ahora, llegan hasta los ríos y mares donde alteran ecosistemas acuáticos y afectan a organismos sensibles e incluso, luego del tratamiento de aguas residuales, muchos compuestos persisten y se acumulan.
En este contexto, un equipo de investigadores planteó algo que hace unos años parecía poco realista: “lavar la ropa sin detergente” y no desde una idea experimental sin recorrido, sino con una solución que empieza a mostrar resultados sólidos.
Un recubrimiento que cambia las reglas del juego: el avance se basa en un recubrimiento autolimpiante aplicado sobre tejidos mediante una técnica de pulverización alterna, para la que se emplean dos polímeros: “PDADMA” y “PVS”, que al combinarse, generan una estructura densa y estable.
Pero lo interesante, no es solo la química, sino cómo se comporta el recubrimiento ya que crea una “capa de hidratación continua”, una especie de película invisible que facilita que el agua arrastre suciedad, microorganismos y restos grasos sin necesidad de agentes químicos adicionales.
Además, no se necesitan condiciones especiales, funciona igual con luz que en oscuridad, lo que lo diferencia de tecnologías como el dióxido de titanio, que dependen de la radiación para activarse.
Además, el sistema evita uno de los problemas clásicos en este tipo de materiales: la pérdida de eficacia con el uso debido a que la estructura queda “bloqueada” a nivel molecular, manteniendo su capacidad autolimpiante incluso después de más de “100 lavados”.
Más allá del ahorro de agua: a primera vista, podría parecer otra innovación enfocada en reducir consumo hídrico, aunque el cambio va más allá ya que el impacto, está en eliminar el detergente del proceso.
Esto simplifica el lavado a un solo paso: un aclarado con agua corriente, sin ciclos largos, sin múltiples enjuagues y en las pruebas realizadas, esto se traduce en una reducción cercana al “82 por ciento en consumo de agua y energía”.
Además, funciona en distintos tipos de tejidos, desde fibras sintéticas hidrofóbicas hasta algodón por lo que su aplicación, no tienen limitaciones.
Una transición con retos reales: no todo está resuelto, ya que su implementación a gran escala plantea preguntas clave:
.La durabilidad en condiciones reales de uso prolongado,
.La compatibilidad con procesos industriales textiles o el coste de producción del recubrimiento.
.La aceptación del consumidor, ya que cambiar hábitos de lavado no es trivial.
Además, habrá que evaluar el ciclo de vida completo del material, es decir, asegurar que los polímeros utilizados no generen nuevos problemas ambientales en fases posteriores.
Aun así, el enfoque es interesante porque ataca un punto poco explorado: no mejorar el detergente, eliminarlo de manera directa.
A modo de resumen:
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