La disminución de la natalidad, la coyuntura económica, la postergación de la maternidad por lo profesional y no conocer del envejecimiento biológico son algunas de las causas de este fenómeno
Buenos Aires-(Nomyc)-En el marco del Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, que se conmemora durante junio, la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) y la Asociación Civil Concebir, que acompaña a personas con dificultades reproductivas, hicieron un llamado de atención para advirtir que las personas llegan a la consulta con el objetivo de lograr un embarazo, pero sin proyectar ya la posibilidad de tener un segundo hijo, lo que se observa por parte de los centros especializados que integran SAMeR y es advertido, también, en Concebir, que registra una dramática disminución de las consultas en busca del segundo nacimiento.
Lo que años atrás aparecía como un deseo habitual dentro de la planificación familiar de las personas que requerían algún tipo de tratamiento de fertilización asistida, que incluía 2 o más hijos, se modificó en un contexto atravesado por la caída de la natalidad, la incertidumbre económica y la postergación de la maternidad y de la paternidad y según estimaciones de ambas instituciones, solo busca un segundo embarazo 1 de cada 2 personas respecto de lo que se veía hasta tan solo 8 o 10 años.
“Hasta hace muy poco, era frecuente recibir consultas de personas que pensaban en formar familias con dos o más hijos. Hoy vemos cada vez más personas que llegan focalizadas de manera exclusiva en lograr solo un único embarazo” sostuvo Agustín Pasqualini, médico especialista en Medicina Reproductiva, presidente de SAMeR.
“Muchas veces no aparece siquiera la posibilidad de proyectar un segundo hijo, y esto refleja una combinación de factores sociales, económicos y biológicos que nos preocupan profundamente”, continuó el especialista.
Durante los últimos 10 años, la Argentina registra un descenso constante en la cantidad de nacimientos y según cifras del Ministerio de Salud de la Nación, en 2023 hubo 460.902 nacidos vivos, casi la mitad de los registrados en el año 2000, lo que evidencia una reducción cercana al 48 por ciento.
A esto se suma una realidad global en la que cada vez más personas deciden postergar la maternidad y la paternidad por motivos laborales, académicos, económicos o personales, aunque sin embargo, los médicos advierten que los tiempos biológicos “no siempre acompañan esas decisiones”.
“La fertilidad femenina disminuye con la edad y ese descenso se hace mucho más pronunciado después de los 35 años. Lo vemos todos los días en el consultorio: muchas mujeres llegan pensando que todavía tienen mucho tiempo por delante porque escucharon casos de celebridades o amigas que fueron madres después de los 40 o incluso de los 45 años” explicó Fabián Lorenzo, especialista en Medicina Reproductiva, vicepresidente de SAMeR.
“Pero muchas veces desconocen que detrás de esos embarazos hubo tratamientos de fertilización asistida, ovodonación o distintos procedimientos médicos”, continuó el vicepresidente de SAMER.
“La mujer nace con una determinada cantidad de óvulos y esa reserva disminuye con el paso del tiempo, tanto en cantidad como en calidad y muchas, llegan sorprendidas cuando reciben información sobre su fertilidad porque nunca antes nadie les había explicado cómo funciona el envejecimiento ovárico. Ahí es cuando aparece una sensación de frustración muy grande y la pregunta recurrente es por qué nadie les habló de esto antes”, agregó Pasqualini.
“Desde Concebir escuchamos cada vez más testimonios de personas que sienten que apenas pueden sostener el proyecto de un hijo. La incertidumbre económica, la dificultad para acceder a una vivienda, los costos de crianza y el desgaste que con frecuencia pueden generar los tratamientos hacen que muchas personas resignen la idea de tener más de un hijo incluso antes de iniciar la búsqueda”, señaló Ana Claudia Ceballos García, presidenta de la Asociación Concebir.
Los especialistas recomiendan que, luego de seis meses de relaciones sexuales frecuentes sin lograr embarazo, las personas consulten con un especialista en medicina reproductiva, sobre todo si la mujer tiene más de 35 años.
“Dejar pasar el tiempo puede significar perder oportunidades. La consulta temprana no implica necesariamente iniciar un tratamiento complejo, sino acceder a información, evaluar la reserva ovárica, estudiar posibles causas y tomar decisiones a tiempo. Muchas veces, un diagnóstico precoz permite resolver situaciones de manera sumamente sencilla”, indicó Pasqualini.
La evaluación de la fertilidad, remarcan desde SAMeR, debería incorporarse dentro de los controles habituales de salud ginecológica y en este sentido, consideran fundamental el rol de los ginecólogos como primer contacto sanitario de muchas mujeres.
“Los ginecólogos acompañan a las mujeres durante distintas etapas de su vida y son quienes tienen la enorme oportunidad de hablar de fertilidad antes de que aparezcan las dificultades”, alertó Lorenzo.
Desde Concebir remarcan además la importancia del acompañamiento emocional durante todo el proceso reproductivo y de manera especial, cuando las personas reciben diagnósticos inesperados vinculados con la fertilidad.
“Muchas personas llegan a consulta atravesadas por angustia, culpa o frustración y si bien ya no es tanta la presión social alrededor de la maternidad y paternidad como otros años, cuando aparecen dificultades reproductivas y el camino a transitar o la indicación médica, son las técnicas de reproducción humana asistida (TRHA), el impacto emocional que provoca la noticia no es menor” expresó Romina DI Sciorno, psicóloga y miembro del Equipo de Psicología de Concebir.
En relación a la posibilidad de la ovodonación, los especialistas destacan que, “gracias a los avances científicos y tecnológicos, ofrece en la actualidad excelentes tasas de embarazo y representa una alternativa segura para muchas personas que no pueden lograr un embarazo con óvulos propios”.
Desde SAMeR y Concebir, también advierten que la fertilidad masculina suele quedar invisibilizada dentro de la conversación pública y aunque el impacto de la edad, es más marcado en la mujer, los especialistas recuerdan que la calidad seminal también disminuye con el paso de los años y puede verse afectada por factores ambientales y de estilo de vida.
“El tabaquismo, el alcohol, la obesidad, el estrés, el sedentarismo y determinados contaminantes ambientales afectan tanto la fertilidad femenina como masculina y por eso, el cuidado de la fertilidad debe pensarse de manera integral”, explicó Pasqualini.
“Así como las personas realizan controles cardiovasculares o chequeos de rutina, también deberían poder conocer cómo está su fertilidad y cuáles son los factores que podrían afectarla a futuro. El objetivo no es generar miedo, sino ofrecer herramientas para decidir con información certera y no basándose en falsas creencias”, concluyó la presidente de CONCEBIR.
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