Lácteos enteros: nuevas evidencias desafían años de recomendaciones nutricionales


Una revisión científica encontró que en la mayoría de los estudios analizados el consumo habitual de lácteos enteros no se asoció con efectos negativos sobre la salud cardiometabólica 


Categoría: MÉDICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-Durante años, las recomendaciones alimentarias asociaron a los lácteos enteros con un potencial riesgo cardiovascular por su contenido de grasas saturadas, aunque ahora nuevas investigaciones comienzan a revisar esa mirada y sugieren que “no sería así” y que inclusive “podría representar beneficios para la salud cardiometabólica”.

Desde PROFENI, profesionales de la salud dedicados al estudio de la nutrición infantil en Argentina, señalaron que la evidencia científica más reciente invita a abandonar visiones simplificadas sobre los alimentos y avanzar hacia un análisis más integral de los patrones alimentarios y de la llamada “matriz alimentaria”.

 

En este contexto, un estudio reciente realizado en la Universidad de Vermont y publicado en la revista Frontiers in Nutrition analizó el vínculo entre los productos lácteos enteros y la salud cardiometabólica, con variables como obesidad, diabetes, inflamación, presión arterial, colesterol y riesgo cardiovascular1. 

 

Los investigadores revisaron estudios publicados durante los últimos diez años para evaluar si la estructura específica de la grasa láctea podría influir en sus efectos sobre el organismo.


Los resultados mostraron que, en la mayoría de los casos, no se identificó una asociación significativa entre el consumo habitual de lácteos enteros y efectos negativos sobre la salud cardiometabólica e incluso, algunos trabajos encontraron posibles efectos favorables, particularmente en alimentos como la leche y el yogur.

 

“La evidencia científica está evolucionando hacia una comprensión mucho más amplia de los alimentos. Hoy sabemos que no alcanza con analizar un nutriente aislado, sino que también importa la estructura del alimento, su matriz y la interacción entre sus componentes”, explicó María Elena Torresani, licenciada y doctora en Nutrición e integrante de PROFENI.

 

La investigación, pone el foco en el concepto de “matriz de grasa láctea”, que describe la compleja organización física y química de las grasas presentes en los productos lácteos, ya que ésta, no se compone solo de grasas saturadas, sino también, por una combinación de ácidos grasos, fosfolípidos, esteroles y proteínas organizados en estructuras microscópicas específicas. 

 

A diferencia de otras grasas animales, la grasa de los productos lácteos contiene determinados ácidos grasos de cadena corta y de cadena media, que son empleados como fuente de energía rápida, por lo que tienen poca tendencia a acumularse en el tejido adiposo, no impactan en las concentraciones de colesterol en sangre5 y presentan actividades antivirales y antibacterianas.

 

Además, uno de estos, el Ácido Butírico, representa una fuente primaria de energía celular, tiene actividad antiinflamatoria, promueve la salud y la integridad intestinal y reduce la carcinogénesis a nivel del colon9 y la grasa de los productos lácteos es la principal fuente natural de ácido linoleico conjugado (CLA), que tiene efecto cardioprotector10.

 

La matriz láctea cambia según el alimento y su procesamiento, ya que la fermentación del yogur y del queso, por ejemplo, modifican la estructura de la grasa y genera interacciones con proteínas como la caseína, con beneficios para la salud.

 

Desde PROFENI, señalaron que “estos hallazgos contribuyen a repensar el rol de los lácteos enteros dentro de una alimentación saludable y equilibrada, especialmente en un contexto donde las enfermedades crónicas requieren estrategias cada vez más precisas y personalizadas”.

 

“El mensaje no es que todos los alimentos sean equivalentes ni que exista un único alimento protector. Lo importante es comprender cómo se integran dentro de un patrón alimentario global, variado y equilibrado”, sostuvo Mónica Katz, médica especialista en nutrición, expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición e integrante de PROFENI. 

 

Los especialistas, remarcaron que las recomendaciones nutricionales actuales promueven patrones alimentarios saludables que incluyan todos los grupos de alimentos, prestando atención al equilibrio entre micro y macronutrientes, priorizando alimentos naturales como frutas y verduras, carnes magras y lácteos como el yogur, que aporta microorganismos vivos con beneficios para la salud intestinal, inmunológica y para la prevención de enfermedades crónicas por su contribución del desarrollo de una microbiota intestinal diversa.

 

“Cada vez más estudios demuestran que la forma en que un alimento afecta nuestra salud no depende solo de un nutriente específico. En el caso de los lácteos, la evidencia reciente indica que su composición completa -lo que llamamos ‘matriz alimentaria’- puede influir de manera diferente a lo que esperaríamos si solo consideramos su contenido de grasas saturadas”, destacó Romina Lambert, médica especialista jerarquizada en pediatría y nutrición del Hospital Italiano Regional del Sur de Bahía Blanca e integrante de PROFENI. 


Otro de los trabajos recientes citados por los investigadores, realizado en el Reino Unido en el marco del estudio EPIC-Norfolk, observó que reemplazar grasas saturadas provenientes de carnes por grasas de origen lácteo podría asociarse con beneficios en la reducción del riesgo cardiovascular14, y otros estudios arrojaron beneficios de la ingesta de grasa láctea en la prevención de diabetes tipo 215, síndrome metabólico16,17, y menor ganancia de peso corporal18.


No obstante, los expertos subrayan que todavía se necesitan más investigaciones para terminar de desentramar cómo interactúan los distintos alimentos dentro de los patrones alimentarios y cuál es el verdadero impacto de los lácteos enteros sobre la salud a largo plazo.

 

“La nutrición moderna está avanzando hacia modelos más integrales, donde el foco está puesto en la calidad global de la alimentación y no solamente en la demonización o exaltación de nutrientes aislados. Este cambio de paradigma permite construir recomendaciones más realistas y alineadas con la evidencia científica actual”, concluyeron desde PROFENI.

Nomyc-12-6-26

 

Consultá por este producto
@

*Los campos son obligatorios

Cargando
¡Contactanos!
clave

NOTICIAS
con contraseña