Se acercó al 9 por ciento en 2024 y el aumento interanual fue cercano al 7 por ciento
Buenos Alires-(Nomyc)-La tasa de mortalidad infantil en Argentina registró un incremento en 2024 y se ubicó en 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, según el último dato oficial difundido en estadísticas públicas, lo que representa un aumento del 6,25 por ciento en comparación con 2023, cuando el indicador había sido de 8 por cada 1.000 y este incremento, rompe con la tendencia descendente que, con algunas excepciones, se mantenía durante los últimos años en el país y el aumento, corresponde al primer año de gestión del presidente Javier Milei.
La mortalidad infantil es uno de los indicadores utilizados a nivel internacional para evaluar condiciones de desarrollo social y sanitario y junto con variables como la alfabetización y la esperanza de vida, permite medir el acceso a servicios de salud, condiciones de vida y cobertura de políticas públicas orientadas a la primera infancia.
Evolución del indicador y publicación de los datos oficiales: según el informe, el dato de 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos fue publicado inicialmente en estadísticas oficiales y mas tarde, la cifra dejó de estar visible y más tarde volvió a estar disponible en el sitio web del Ministerio de Salud de la Nación.
Según un relevamiento de la Fundación Soberanía Sanitaria, el proceso de publicación y retiro del dato generó cuestionamiento sobre la transparencia y a la difusión de información sanitaria y desde la organización, se indicó que “el número finalmente quedó accesible en la página oficial de la cartera sanitaria”.
El aumento interanual de 6,25 por ciento implica que, por cada 1.000 nacimientos registrados en el país, se produjo un mayor número de fallecimientos de menores de un año respecto del año anterior y la tasa de mortalidad infantil se calcula a partir de la cantidad de defunciones de niños menores de un año en relación con el total de nacidos vivos en el mismo período.
Contexto presupuestario y cambios en la política sanitaria: especialistas en salud pública señalaron que el comportamiento del indicador debe analizarse en el marco de las políticas sanitarias implementadas durante 2024 y el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, sostuvo que “el año estuvo marcado por recortes presupuestarios a nivel nacional y por modificaciones en programas sanitarios”.
Kreplak indicó que “durante 2024 se registraron recortes en la provisión de insumos y medicamentos considerados clave en la atención neonatal y pediátrica”.
Entre ellos mencionó “el surfactante pulmonar, utilizado en el tratamiento de patologías respiratorias en recién nacidos prematuros, y medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades congénitas como la toxoplasmosis”.
Según el funcionario bonaerense, ante la reducción en la provisión nacional, “las provincias debieron asumir la compra y distribución de varios de estos insumos para garantizar la continuidad de tratamientos”.
Programas nacionales y políticas específicas: se registraron, también, cambios en programas nacionales vinculados a la salud materno-infantil, entre los que aparecen el debilitamiento del “Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas”, creado en 2008 con el objetivo de garantizar diagnóstico y tratamiento oportuno en niños con malformaciones cardíacas.
También se indicó que el Gobierno avanzó en el desmantelamiento del Plan Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), que es referente en la región y era una política implementada para reducir la tasa de embarazo adolescente a través de estrategias de prevención y acceso a métodos anticonceptivos.
Comparación internacional y brechas estructurales: Kreplak comparó la tasa argentina con la de países con mayores niveles de desarrollo sanitario y según indicó, “en varias naciones la mortalidad infantil se ubica cerca o por debajo de 2 por cada 1.000 nacidos vivos. En Argentina, el registro de 8,5 por cada 1.000 muestra una brecha respecto de esos estándares”.
La mortalidad infantil está vinculada a múltiples factores, entre ellos el acceso a controles prenatales, atención durante el parto, seguimiento neonatal, vacunación, condiciones habitacionales, nutrición y disponibilidad de servicios de salud, por lo que el indicador suele interpretarse como resultado de variables sanitarias y socioeconómicas combinadas.
Advertencias de especialistas en salud pública: el pediatra e investigador Fernando Zingman sostuvo que “los resultados en salud pública no responden a una única causa”, aunque señaló que “el aumento simultáneo de la mortalidad infantil y materna constituye una señal que requiere análisis”.
Zingman indicó que “los cambios en políticas sanitarias pueden tener efectos que se reflejan en indicadores con cierto desfase temporal, y que es necesario evaluar de manera integral el funcionamiento del sistema de salud. En ese marco, planteó la necesidad de estudiar el impacto de las modificaciones presupuestarias y organizativas implementadas durante el período”.
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