El estudio de un especialista del CONICET revela que la red de la “araña lanzadora de tela australiana” es a la vez muy resistente y elástica
Buenos Aires-(Nomyc)-Diversos procesos físicos y químicos confieren a las telarañas una fuerza, resistencia, durabilidad y otras características que son extraordinarias por lo que su estudio podría ser aprovechado para fabricar ligamentos y tendones artificiales, paracaídas innovadores, telas resistentes, mejores suturas quirúrgicas, materiales nuevos para la construcción y muchas otras aplicaciones industriales.
En este contexto, ahora y por primera vez, un especialista del CONICET y colegas de Alemania y de Australia lograron describir a nivel físico y microscópico un tipo de telaraña, de la “Araña Lanzadora de Telas” o Asianopis subrufa, que habita en Australia y Nueva Zelanda, y comprobaron que posee una arquitectura y propiedades novedosas e inusuales no vistas hasta ahora en ninguna otra especie de arácnido, por lo que su investigación se publicó en PNAS, revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS según sus siglas en inglés).
“La novedad de nuestro estudio es que logramos comprender la función y estructura de los hilos que soportan la telaraña pegajosa, llamados radios, de la araña `Asianopis subruf` que al principio son muy elásticos y se vuelven más resistentes a medida que se estiran” señala Martín Ramírez, uno de los autores del trabajo internacional e investigador del CONICET en la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) con sede en la ciudad de Buenos Aires
“Esto se logra por la estructura compuesta de las hebras, que tienen un núcleo de dos fibras gruesas viscoelásticas, y una funda de fibras plegadas, más delgadas y rígidas, que aumentan la resistencia del hilo a medida que se estira la estructura”, continúa Ramírez.
La araña, controla la elasticidad de estos radios al momento de su producción, mediante movimientos de estiramiento y relajación con las patas posteriores y según el investigador “cuantos más ciclos aplicados, más bucles se acumulan en la funda y más elástico es el hilo producido. Es destacable además que la elasticidad es reversible, es decir, los radios recuperan su longitud original al relajarse la tensión. Hasta el momento son las únicas arañas que construyen este tipo de fibras compuestas”.
El efecto observado en la telaraña estudiada, “podría replicarse en materiales fibrosos artificiales fijando micro o nanofibras rígidas a elastómeros estirados, lo que produciría la formación de bucles al relajarse el elastómero” aclara Ramirez.
“Este enfoque abre perspectivas prometedoras para el diseño de materiales. La estructura microscópica de los hilos de las telarañas es continuamente estudiada para inspirar una diversidad de diseños de materiales, ya sea fibras elásticas, adhesivas, desplegables o resistentes”, añade.
Cazadora nocturna: el cuerpo de la “Asianopis subrufa” mide unos 25 milímetros, pero las patas son largas, abarcando unos 6 centímetros en total, tiene dos enormes ojos, muy sensibles en la oscuridad, es una cazadora nocturna, se alimenta de una variedad de insectos como hormigas, escarabajos, grillos y aún otras arañas y su color, varía del leonado al marrón rosado o marrón chocolate y no representan un peligro para los humanos.
“Como todas las arañas de la familia `Deinopidae`, teje una tela adhesiva especial que sostiene entre las patas. Tiene dos estrategias de caza: el ataque frontal, controlado visualmente, consiste en abalanzarse rápidamente con la tela pegajosa sobre un insecto que pase caminando” explica el investigador del MACN.
“El ataque hacia atrás, disparado por vibraciones en la frecuencia del aleteo de los insectos, consiste en expandir la tela hacia arriba y atrás, para capturar un insecto volador”, continúa.
Los radios elásticos y resistentes de la telaraña de Asianopis subrufa son importantes para la operación de las telas adhesivas, “dado que las maniobras de caza de estas arañas requieren gran elasticidad, maniobrabilidad y resistencia”, puntualiza el investigador e indica que además de contribuciones en el área de la ecología, genética y evolución, el nuevo trabajo “puede inspirar desarrollos a nivel industrial a través de la biomimética, disciplina que estudia las estrategias, formas y procesos de la naturaleza para resolver problemas humanos”.
Esta investigación involucró a cinco grupos de trabajo de institutos de Alemania, Australia y Argentina sobre lo que Ramírez señala “para mí, es un orgullo haber contribuido con el descubrimiento inicial de los hilos y los estudios de microscopía electrónica, para luego participar en el estudio liderado por Jonas Wolff y su equipo de la Universidad de Greifswald, en Alemania, y junto a los demás equipos unir los datos de propiedades físicas de los hilos, videos de alta velocidad y filmación de las secuencias de construcción de la tela para desarrollar una explicación coherente”.
Premio internacional de fotografía científica: una imagen microscópica de dos hilos excepcionales de seda de la araña lanzadora de tela australiana, tomada por Ramírez, ganó en diciembre pasado la Competencia de Fotografía 2025 de la Royal Society, la sociedad científica más antigua del Reino Unido de la que formaron parte Isaac Newton, Charles Darwin, Albert Einstein y muchas otras figuras destacadas de la ciencia mundial.
La imagen titulada “Hilos de araña hipnotizantes” fue tomada con un microscopio electrónico de barrido que muestra un acercamiento de 0,05 milímetros de largo de la seda de la araña Asianopis subrufa.
“Cuando estaba tomando las imágenes de las hebras de seda en nuestro microscopio electrónico del Museo Argentino de Ciencias Naturales, entre las decenas que había tomado ese día (y los cientos en sesiones anteriores), me vi frente a una imagen espectacular de dos de estos radios elásticos, con su núcleo blando y liso y la funda de bucles” explicó el investigador.
“Sentí que era una imagen hermosa, poderosa, hipnotizante, y a la vez llena de sentido biológico y físico, y la quise compartir. Es un gran honor haber resultado ganador de este concurso tan prestigioso”, concluye Ramírez quien es doctor en Ciencias Biológicas de la UBA e hizo un posdoctorado en el Museo Americano de Historia Natural (AMNH), en Nueva York, Estados Unidos.
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