Titán no tiene un océano subterráneo, sino un interior tipo frapé de hielo y agua


Es probable que el interior de Titán, el mayor satélite de Saturno, no contenga océanos lo que podría cambiar la dirección de la búsqueda de vida en el satélite de Saturno 

 


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-Titán, el mayor satélite de Saturno, es el único cuerpo celeste del sistema solar, aparte de la Tierra, del que se sabe que tiene líquido en su superficie, pero sin embargo, en el ambiente criogénico de Titán, de unos -183 °C, el líquido no es agua, sino metano y se sabe, que el metano licuado forma lagos en Titán, que caen desde arriba en forma de lluvia.

 

Durante mucho tiempo se pensó que bajo el caparazón helado de este extraño mundo yacía un vasto océano de agua líquida, similar al de la Tierra, pero cuando un equipo internacional de investigadores volvió a analizar los datos de la nave espacial Cassini de Saturno con la tecnología más avanzada, hizo descubrió que puede dar con la hipótesis convencional, ya que encontraron que es probable que el interior de Titán, esté formado por una capa de hielo similar a un sorbete y por bolsas aisladas de agua líquida.

 

Es decir que, no se trata de un océano abierto como el que vemos en la Tierra, “sino de algo más parecido al hielo marino y a los acuíferos del océano Ártico”, explica Baptiste Journeau, profesor adjunto de la Universidad de Washington, especializado en ciencias de la Tierra y del espacio. 

 

Según él, “esta conclusión puede llevar a replantearse nuestra comprensión tradicional de la estructura interna de los cuerpos helados e influir en las estrategias de búsqueda de vida en el sistema solar y más allá”.

 

Respuesta tardía a la gravedad de Saturno: lanzada en 1997, “Cassini” recopila información sobre Saturno y sus lunas a lo largo de sus casi 20 años de misión y estas observaciones, demostraron que a medida que Titán orbita Saturno en una órbita alargada, se expande y contrae en relación con su posición respecto al planeta.

 

Los investigadores concluyeron en 2008 que esta pronunciada deformación era una prueba de la existencia de un gran océano bajo la corteza y también descubrieron que el interior de Titán no se deformaba tanto por la gravedad de Saturno si estaba completamente helado.

 

En este estudio, Journeau y su equipo se centraron en un factor importante que no se había tenido en cuenta en análisis anteriores, que es el momento en que se produce el cambio de forma de Titán, ya que un análisis detallado de la frecuencia de las ondas de radio transmitidas desde Cassini, reveló que “se retrasaron unas 15 horas, en comparación con la atracción gravitatoria máxima de Saturno”.

 

Se necesita más energía para mover una sustancia muy viscosa que para mover un líquido que fluye de manera libre, lo que presenta el mismo principio por el que se necesita más esfuerzo para agitar miel que para agitar agua, por lo que se puede estimar la cantidad de energía que absorbe Titán al deformarse en función del tiempo de retardo con respecto a la atracción gravitatoria de Saturno, y se podrá obtener una pista sobre la viscosidad del interior de Titán.

 

El análisis, demostró que la cantidad de energía disipada en el interior de Titán es mucho mayor que si existiera un océano líquido bajo tierra y según los investigadores y “la magnitud de esta disipación de energía es una prueba concluyente de que la estructura interna de Titán es fundamentalmente diferente de las especulaciones anteriores”.

 

Nuevas perspectivas en la búsqueda de vida en Titán: en base a estos hallazgos, el equipo propone un nuevo modelo de estructura interna, ya que el interior de Titán contiene mucha menos agua líquida de lo esperado y está compuesto de manera principal, por una sustancia parecida a un sorbete y los investigadores creen que este material similar a un helado de agua contiene suficiente líquido como para permitir que Titán cambie de forma, mientras que que es tan viscoso, como para explicar la respuesta retardada de Saturno a la gravedad.

 

Según Journeau, “el comportamiento físico del agua y el hielo en Titán es muy diferente al de la Tierra, ya que la capa de agua es muy gruesa y la presión es extremadamente alta”. 

 

Los investigadores de la Universidad de Washington llevan muchos años en el desarrollo de métodos para reproducir condiciones ambientales extremas en cuerpos celestes no terrestres y los resultados de su trabajo dieron sus frutos, al generar una nueva interpretación de la estructura interna de Titán.

 

Comprender el comportamiento de los materiales en entornos extremos, es esencial para explorar la posibilidad de vida extraterrestre ya que la hipótesis convencional de un vasto océano bajo Titán dio grandes esperanzas sobre la posibilidad de vida, pero sin embargo, este descubrimiento no la descarta, sino que los investigadores tienen la esperanza de que sea una oportunidad para descubrir nuevas posibilidades.

 

Los análisis, demostraron que el espacio del interior de Titán donde se acumula el agua dulce puede alcanzar temperaturas relativamente altas, de unos 20 °C y los menores volúmenes de agua, pueden facilitar la supervivencia de formas de vida simples, ya que los nutrientes están más concentrados. 

 

Aunque no se espera la presencia de organismos parecidos a peces nadando por los pasadizos similares a sorbetes, si se encuentra vida, podría parecerse a los microorganismos que se encuentran en las regiones polares de la Tierra.

 

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) tiene previsto aterrizar la nave “Dragonfly” en Titán en 2034 y un estudio más detallado de la estructura interior de planeta,  brindaría la oportunidad de probar un nuevo modelo del interior propuesto por el equipo de investigación, por lo que el debate sobre la existencia de un océano bajo Titán, podría llegar por fin a su fin.

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