Mosquitos podrían guardar las pistas que faltan sobre como se expandieron los primeros humanos


Un estudio sugiere que estos insectos cambiaron su comportamiento hace millones de años en respuesta a los homínidos y dejaron una huella genética que podría reescribir nuestra historia

 


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-La historia de los primeros humanos se reconstruyó a partir de huesos, herramientas y fragmentos de ADN antiguo, pero hay un problema que persiste: en muchos lugares del mundo y de manera especial en regiones tropicales, esas huellas simplemente desaparecen debido a parámetros como el calor, la humedad y el paso del tiempo borran casi todo, pero ahora, un nuevo estudio propone una idea tan inesperada, como potente: los mosquitos podrían estar llenando esos vacíos.

 

Los mosquitos llevan millones de años en la Tierra, mucho antes de la aparición de los humanos, aunque sin embargo, no todos se alimentan de nuestra sangre y de hecho, entre las más de 3.500 especies conocidas, solo unas pocas desarrollaron una preferencia clara por los humanos.

 

Ahí es donde entra el hallazgo publicado en la revista Scientific Reports, ya que un grupo de investigadores analizó el ADN de varias especies del sudeste asiático, en particular del grupo Anopheles leucosphyrus, algunos de los cuales son vectores de malaria y descubrieron una señal evolutiva clara: en algún momento entre hace 2,9 y 1,6 millones de años, ciertos mosquitos comenzaron a preferir la sangre humana.

 

Un cambio que no ocurrió por casualidadese cambio plantea una pregunta clave, ¿para que los mosquitos desarrollen una preferencia por los humanos? ya que, estos deben estar presentes en número suficiente como para influir en su evolución y no alcanza con encuentros ocasionales.

 

Esto encaja con una hipótesis que lleva años en debate: la posible presencia temprana de Homo erectus en el sudeste asiático y según el estudio, estos homínidos podrían haber llegado a la región antes de lo que indican algunos registros fósiles, en cantidades suficientes como para alterar el comportamiento de otras especies, es decir que, los mosquitos no solo reaccionaron al entorno, sino también “a nosotros”.

 

El ADN como archivo oculto de la historia humanapara llegar a estas conclusiones, los investigadores secuenciaron el ADN de 38 mosquitos recolectados durante décadas de trabajo de campo, combinando análisis genéticos con modelos evolutivos y lograron una reconstrucción temporal bastante precisa de cuándo ocurrió ese cambio en la dieta.

 

Lo interesante es que este enfoque no depende de fósiles humanos, sino de la evolución de especies que interactúan con nosotros, lo que es una forma indirecta, pero poderosa, de rastrear nuestra presencia en lugares donde los restos físicos no se conservan. 

 

Además, los cambios ambientales en la región como fluctuaciones climáticas que transformaron selvas en paisajes más abiertos, pudieron facilitar tanto la expansión de los homínidos como la adaptación de los mosquitos a nuevas fuentes de alimento.

 

Una historia compartida entre humanos y parásitosel estudio, abre una puerta que hasta hace poco parecía secundaria: utilizar organismos que dependen de los humanos para reconstruir nuestra historia, aunque no es la primera vez que se intenta algo así, ya que investigaciones anteriores con piojos, por ejemplo, permitieron seguir rutas migratorias humanas en distintos continentes.

 

Pero los mosquitos añaden una capa distinta, ya que no solo siguen a los humanos: evolucionan en respuesta a ellos, en un proceso durante en cual dejan un rastro genético que puede sobrevivir mucho más tiempo que los huesos.

 

Lo que queda por descubrirlos investigadores, ahora quieren profundizar en los genes responsables de esta preferencia por los humanos, de manera especial aquellos relacionados con el olfato y la detección química, ya que comprender cómo evolucionaron, podría revelar si este cambio fue gradual o si ocurrió de forma rápida, como respuesta a una nueva oportunidad ecológica. 

 

Eso, en el fondo, nos devuelve al punto de partida, ya que quizás, los fósiles no están incompletos, sino quizás, solo se estaba mirando en el lugar equivocado.

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