La IA afecta a nuestra capacidad mental: “Tiene un efecto similar al de la rana en agua hirviendo”


La inteligencia artificial afecta de forma rápida a nuestra capacidad intelectual y aunque había sospechas una primera investigación aporta evidencias científicas


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-La Inteligencia Artificial (IA) ya forma parte de casi todos los ámbitos de nuestra vida y desbanca de manera rápida a los buscadores de internet, que se adaptan para que ahora preguntes directamente a su propia IA, aunque todavía no se pudo calibrar bien sus consecuencias, que no son solo cambios en los puestos de trabajo, sino también, en cómo puede afectar a “nuestro pensamiento”.

 

Los neurocientíficos y pedagogos  habían dado las primeras señales de alarma sobre el daño que puede hacer la IA en el habla, la escritura y el pensamiento, ya que los jóvenes escribían menos y copiaban más, lo que se reflejaba en su educación.

 

Ahora hay un nuevo estudio que va un paso más y que aporta las primeras evidencias de que utilizar la IA puede afectar de manera rápida a la “capacidad mental” de las personas.

 

Resultados: la investigación, en la que participaron profesores de la Universidad de Oxford en Inglaterra y del MIT en Estados Unidos, revela que el uso continuado de la IA puede distorsionar y reducir “la capacidad de pensar” y mantener una opinión independiente.

 

“Encontramos que la asistencia de IA mejora el rendimiento inmediato, pero tiene un alto coste cognitivo”, asegura Michiel Bakker, profesor de Ciencia Computacional en el MIT y uno de los autores. 

 

Baja la capacidad mental posterior al uso de la IA: lo que predicen es que esto, a largo plazo, “puede tener un efecto de rana hirviendo”, ya que la rana, cuando la pones en agua a calentar poco a poco, se acostumbran y no salta, aunque acaba en agua hirviendo: “Si el uso habitual de la IA erosiona la motivación y el impulso de aprendizaje, sin darnos cuenta, estos efectos se acumularán y cuando sean visibles serán difíciles de revertir”, advierten los autores.

 

Sobre la investigación: para llegar a estas conclusiones, los investigadores han realizado varios experimentos con más de 1.200 participantes voluntarios. Unos utilizaban la IA y otros no.

 

A todos se les ponían ejercicios de matemáticas y comprensión lectora, pero a los que usaban la IA, se les retiraba a mitad de la prueba y se les pedía que contestaran los siguientes ejercicios sin esa ayuda.

 

El patrón se repitió siempre: mientras la IA estaba disponible, el rendimiento subía, pero cuando desaparecía, el grupo asistido resolvía de manera correcta menos problemas y abandonaba más sin contestar, por lo que lo que deducen del experimento es que la IA, ayuda al momento, pero no sirve para que aprendamos de verdad a resolver problemas por nosotros y nos va haciendo más vagos.

 

Conversión en vagos: en el artículo explican que, cuando una herramienta resuelve tareas en segundos una y otra vez, “cambia nuestra referencia interna” de cuánto debería costar pensar algo por nuestra cuenta.

 

Al quitarnos lo que en psicología del aprendizaje se llama “el esfuerzo productivo”, esa lucha útil con la dificultad, también nos quita algo la posibilidad de descubrir de qué somos capaces sin apoyo.

 

“Cuando se les quita la IA, no es solo que respondan peor, sino que tampoco están dispuestos a intentarlo sin ella”, explicaba el profesor Bakker y esos efectos, se aprecian en seguida ya que solo basta diez minutos de uso de la IA, para que se note.

 

Más vago y más inseguro: otra deducción que hacen es que, si se externaliza el esfuerzo mental a gran escala, puede resentirse la confianza que una persona tiene en sus propias capacidades.

 

Diferencias: hay algunos matices en estas señales de alarma, ya que el trabajo muestra un efecto inmediato en tareas breves y controladas, pero no demuestra todavía que la IA estropee el cerebro en sentido amplio ni que cause por sí sola una caída estable de la inteligencia o de la comprensión y otro matiz, es que los resultados parecen variar si la IA se utiliza para que te dé respuestas completas o solo si la utilizas para que te dé pistas o aclaraciones.

 

El estudio no se centró en este aspecto y no pueden dar datos tan evidentes. Pero parece que la afectación era menor cuando la IA se usaba solo de apoyo.

Más homogeneidad: otro estudio previo, de la Universidad de California,  revelaba que la IA homogenizaba formas de pensar ya que por ejemplo, tiene una forma de responder con frases repetitivas y que los estudiantes copian literalmente al hacer trabajos y se empobrece el lenguaje.

 

También, se vio que estudiantes de países muy distintos, como India y Estados Unidos, usan ejemplos similares como por ejemplo, citar pizzas o festividades como la Navidad, tan alejadas de la cultura india.

 

“La IA no mejora el aprendizaje si no hay una guía pedagógica detrás” advertían los profesores a través de la OCDE.

 

“El objetivo no es proteger a los estudiantes de un mundo con IA, sino prepararlos para él con bases sólidas y razonamiento complejo”, resumía la profesora Leslie Loble, de la Universidad de Tecnología de Sidney

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