Hallazgo inesperado en Marte: su núcleo se parece más al de la Tierra de lo que se creía


El descubrimiento permite tener información sobre su campo magnético y su atmósfera 


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-Durante años los investigadores sostuvieron que Marte es un planeta “muerto”, frío por dentro y sin actividad profunda, aunque los datos de la misión “InSight” de la NASA provcaron cambios en esa idea, al menos en lo que ocurre bajo la superficie del planeta rojo, ya que un nuevo análisis sugiere que el planeta rojo tiene un núcleo interno sólido dentro de un núcleo externo líquido.

 

Esto no es un detalle de laboratorio, ya que la estructura del núcleo está muy ligada a la historia del campo magnético de un planeta, y ese “escudo” influye en cuánto aguanta una atmósfera, cuánta radiación llega a la superficie y, en el fondo, cómo de habitable puede ser un mundo, pero ¿qué significa esto en la práctica para entender la Tierra y otros planetas rocosos?

 

Un núcleo interno que cambia el mapael estudio presenta evidencias sísmicas de un núcleo interno sólido en Marte y según la estimación del equipo, sitúa su radio cercano a 613 km, con un margen de unos 67 km, es decir que del centro hacia fuera habría una “bola” sólida, rodeada por metal fundido.

 

La clave está en cómo viajan las ondas sísmicas y los autores identifican dos tipos de señales, llamadas PKKP y PKiKP, que encajan con un límite entre parte líquida y parte sólida. 

Además, el trabajo, estima un salto de velocidad de compresión de alrededor del 30 por ciento al cruzar esa frontera, algo que tendría sentido si el material cambia de estado.

Los investigadores advierten que esto no significa que Marte “vuelva a encender” su campo magnético, sino que lo que hace, es obligarnos a ajustar el relato de su interior, porque hasta ahora había bastante consenso en que el núcleo era líquido y punto y en ciencia planetaria, “un matiz así puede cambiar muchas piezas del puzle”.

 

Cómo se “escucha” un planeta por dentroInSight aterrizó en Marte en 2018 y su trabajo fue, de manera literal, escuchar y su sismómetro registró 1319 “marsquakes” y, con esas vibraciones, los científicos han podido inferir capas internas igual que aquí usamos terremotos para estudiar corteza, manto y núcleo.

 

De hecho, la propia NASA lo resumió como un salto importante, porque la sismología fue el centro de una misión más allá de la Tierra por primera vez desde la era Apolo.

El método tiene algo de cotidiano: es como cuando se escucha un golpe al otro lado de una pared y por el sonido, se intuye si hay hueco, ladrillo o una puerta, pero en el caso de Marte, algunas ondas rebotan, otras se desvían y otras atraviesan zonas profundas, y esos “ecos” son los que delatan dónde cambia el material.

 

En este trabajo, la interpretación se apoya en un conjunto limitado de registros, y eso importa. Incluso en divulgación conviene decirlo claro, porque con una sola estación sísmica en todo el planeta, separar señal útil de ruido no siempre es fácil, por lo que hay expertos que piden cautela y más comprobaciones con métodos alternativos antes de dar el hallazgo por cerrado del todo.

 

Por qué esto también toca el tema de la habitabilidadcuando se habla de medio ambiente se piensa en bosques, agua, aire y temperatura. Pero un planeta también tiene “medio ambiente” a escala cósmica, y ahí el campo magnético pinta mucho. 

 

En la Tierra, el crecimiento del núcleo sólido libera calor y elementos ligeros hacia el núcleo líquido, y ese movimiento ayuda a mantener la dinamo que genera el campo magnético, que protege la atmósfera y la superficie frente a radiación solar y cósmica, algo clave para la vida.

 

Marte es el ejemplo contrario que siempre “sale en clase”, ya que tiene señales de un pasado con magnetismo más fuerte, pero hoy no mantiene un campo global como el nuestro, y su superficie está mucho más expuesta y si ahora se ve que puede existir un núcleo interno sólido, la pregunta inevitable es ¿cómo encaja eso con la historia de su dinamo y por qué se apagó?.

 

Esto, no se queda en Marte, ya que cada vez que se descubre un exoplaneta “parecido a la Tierra”, la gran duda es si ese parecido es solo de tamaño y roca, o también de motor interno y en el fondo, este tipo de hallazgos nos recuerda que un planeta puede parecer tranquilo por fuera y, aun así, guardar dinámicas profundas que lo cambian todo. No es poca cosa.

 

El legado de InSight y lo que falta por saber: InSight ya no está operativo, ya que la NASA dio por terminada la misión en diciembre de 2022, tras años de ciencia, porque el polvo fue cubriendo los paneles solares y la nave se quedó sin energía suficiente para seguir comunicándose, en un final muy marciano, porque allí el polvo lo invade todo, también la tecnología.

 

Aun así, el planeta sigue “hablando” a través de lo que InSight dejó grabado y en otra nota reciente del JPL, la científica Ingrid Daubar lo resumía con una frase muy clara, “aunque ya no oímos a InSight, todavía nos está enseñando cosas sobre Marte”, en referencia a cómo el polvo se deposita y cómo el viento lo redistribuye, lo que suena pequeño, es oro para diseñar futuras misiones solares y entender mejor la atmósfera marciana.

 

Lo que falta ahora, es continuidad y para afinar tamaño, composición y dinámica del núcleo, lo ideal sería tener más sismómetros en distintos puntos, más años de registros y nuevas misiones que vuelvan a “poner la oreja” en el suelo, pero mientras tanto, los datos de InSight seguirán exprimiéndose, porque en planetas como Marte cada registro cuenta.

El estudio científico en el que se basa este hallazgo ha sido publicado en Nature.

Nomyc-20-4-26

 

 

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