Un nuevo estudio propone usar órbitas tempranas de asteroides para encontrar rutas ultrarrápidas hacia Marte, reduciendo misiones que hoy durarían años
Buenos Aires-(Nomyc)-Una misión completa a Marte podría durar solo 153 días, gracias a una ruta inspirada en datos orbitales tempranos del asteroide 2001 CA21, aunque el hallazgo no promete despegar mañana, pero sí cambia una pregunta esencial: quizá Marte ¿no esté tan lejos como se pensaba?.
La propuesta, publicada en Acta Astronautica, parte de una idea tan inesperada como elegante, las trayectorias preliminares de algunos asteroides cercanos a la Tierra, que suelen descartarse cuando llegan mediciones más precisas, podrían esconder pistas geométricas para diseñar viajes interplanetarios mucho más breves y lo que parecía ruido orbital, podría convertirse en un mapa.
El asteroide que “dibujó la puerta desconocida”: Marcelo de Oliveira Souza, cosmólogo de la Universidad de Estadual do Norte Fluminense, no buscaba una ruta a Marte cuando estudió el asteroide 2001 CA21, pero su sorpresa fue descubrir que sus primeros cálculos orbitales parecían cruzar zonas relacionadas con la Tierra y Marte, justo durante la oposición de octubre de 2020, cuando ambos planetas estaban muy bien alineados.
Ese detalle, abrió una posibilidad desconcertante: una nave podría seguir una geometría parecida para cubrir el trayecto Tierra-Marte en apenas 34 días, aunque aquí, aparece el gran muro tecnológico: esa ruta exigiría velocidades de salida cercanas a 32,5 km/s y una llegada a Marte de unos 108.000 km/h, algo “demasiado extrema para los sistemas actuales de aterrizaje”.
La ventana de 2031 o 5 meses frente a casi 3 años: el estudio, analizó oposiciones marcianas en 2027, 2029 y 2031, mediante el “Análisis de Lambert” y una inclinación limitada respecto al plano orbital del asteroide y solo 2031, ofreció una oportunidad muy prometedora con tecnología relativamente cercana.
En ese escenario, la nave saldría de la Tierra el 20 de abril de 2031, llegaría a Marte el 23 de mayo, permanecería unos 30 días en la superficie y regresaría el 20 de septiembre, por lo que todo el viaje, incluido el paseo marciano, duraría 153 días, es decir unos cinco meses.
Hay una segunda opción menos con menos exigencia de energía: una misión de 226 días, unos 7,5 meses, con una velocidad inicial de 16,5 km/s que es mucho menos que los perfiles clásicos, donde la ida puede durar entre siete y diez meses y la espera para volver puede estirar la aventura hasta casi tres años.
Un atajo prometedor pero que todavía, no es una “Autopista”: el hallazgo no significa que una tripulación vaya a despegar hacia Marte en 2031, ya que el concepto es teórico y depende de masa, propulsión, escudos térmicos, combustible, carga útil y capacidad de frenado.
La ruta rápida es una brújula, no una nave terminada, pero su valor puede ser enorme: servir como filtro para encontrar trayectorias candidatas antes de hacer cálculos más complejos.
La gran idea, es reutilizar datos “imperfectos” de asteroides como una herramienta de exploración orbital e incluso, se compara con velocidades ya alcanzadas por misiones como “New Horizons”, que se lanzó hacia Plutón a 16,26 km/s y si cohetes de nueva generación como “Starship” o “New Glenn”, alcanzan capacidades suficientes, este tipo de geometría podría ayudar a redibujar la exploración marciana.
Quizá el camino a Marte no sea solo cuestión de motores más potentes, sino de mirar de otra manera los rastros que ya cruzan el cielo.
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