Sus burbujas conservan aire de una época en la que el planeta era mucho más cálido
Buenos Aires-(Nomyc)-Testigos cilíndricos de hielo que conservaron diminutas porciones de la atmósfera terrestre dentro de sus burbujas de hasta seis millones de años, extraídas mediante perforaciones de entre 100 y poco más de 200 metros en Allan Hills, una región donde el hielo antiguo permanece muy cerca de la superficie, fueron recuperadas por un equipo internacional recuperó en la Antártida oriental.
El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, describe las muestras como el hielo más antiguo datado directamente hasta ahora.
Sobre cómo puede haber hielo antiguo a solo 200 metros: de manera habitual, los científicos perforan kilómetros hacia el interior de las grandes capas de hielo para llegara las secciones más antiguas, pero en Allan Hillos ocurre algo diferente, ya que la zona forma parte de las llamadas “Áreas de Hielo Azul” y los fuertes vientos impiden que se cumule demasiada nieve nueva y erosionan la superficie, mientras el frio extremo y el lento movimiento del hielo, ayudan a presrvar capas antiguas cerca del exterior.
Además, la topografía montañosa empuja y deforma las capas, por lo que el orden no es tan sencillo como en un testigo convencional: el hielo más profundo no siempre es el más antiguo, lo que permite obtener muestras millonarias con perforaciones de entre 100 y 200 metros, en lugar de atravesar más de dos kilómetros de hielo en el centro del continente.
Que encontraron dentro de las burbujas: cuando la nieve se cumula y se comprime, los pequeños espacios entre sus cristales se cierran, lo que genera un bloque de hielo con burbujas que conservan una muestra del aire de aquel momento y os investigadores pueden analizar una muestra del aire de aquel momento y los científicos pueden analizar esos gases para reconstruir aspectos de la atmósfera antigua, como los niveles de determinados gases, la acumulación de nieve y los cambios de temperatura.
En este caso, el equipo utilizó isótopos de Argón, para calcular la edad del aire atrapado y la pérdida progresiva de argón-40, con respecto de la atmósfera moderna, permitió fechar algunas muestras en hasta seis millones de años.
Una ventana al final del Mioceno: hace seis millones de años, la Tierra atravesaba la parte final del Mioceno, poco antes del Plioceno, por lo que el clima global era diferente y el nivel del mar había atravesado períodos mas elevados que los actuales.
En este contexto, los isótopos de oxígeno conservados en el hielo permitieron estima que la región de Allan Hills experimentó un enfriamiento cercano a 12 °C entre aquellas muestras antiguas y el Pleistoceno tardío, lo que corresponde a la zona antártica estudiada, no a una caída equivalente de la temperatura media de todo el planeta y esta información puede ayudar a entender cómo reaccionaron la atmósfera, los océanos y la capa de hielo de la Antártida durante épocas naturalmente más cálidas.
No es un registro continuo de seis millones de años: el descubrimiento necesita una precisión importante, ya que los testigos de Allan Hills no ofrecen una cronología continua año por año desde el presente hasta el Mioceno, debido a que las capas fueron plegadas, mezcladas y desplazadas por la dinámica del hielo, lo que hace que funcionen como fotografías de diferentes momentos, no como una película completa de seis millones de años y esa discontinuidad, dificulta ordenar todas las muestras, pero no reduce su valor: cada fragmento contiene aire auténtico de períodos para los que antes solo existían indicaciones indirectas.
Sobre la influencia en el clima actual: los científicos no pueden utilizar una muestra antigua para predecir de manera directa qué temperatura habrá en 2050, pero sí pueden comparar aquellos períodos cálidos con el presente y comprobar cómo responden los hielos, los océanos y los gases atmosféricos.
Sarah Shackleton, una de las responsables del trabajo, explicó que “los núcleos funcionan como máquinas del tiempo porque permiten observar de manera directa condiciones ambientales del pasado” y el equipo, espera encontrar hielo de hasta diez millones de años en futuras campañas.
El proyecto COLDEX, también estudia nuevos sitios como Elephant Moraine, donde el lecho rocoso se encontraría a unos 200 metros. Allí podrían conservarse muestras todavía más antiguas.
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