El hallazgo se dio a más de 1000 metros de profundidad y uno de los investigadores sostuvo “La sensación es realmente maravillosa”
Buenos Aires-(Nomyc)-Una nueva especie y un nuevo género de erizo de mar, un animal diminuto y de color violeta que nunca se había registrado en el planeta, fue descubierta por un grupo de investigadores argentinos en el cañón submarino de Mar del Plata, a una profundidad entre 1100 y 1950 metros.
Características del nuevo erizo de mar: el ejemplar descubierto por Jonathan Flores del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) junto a Martín Brogger y Mariano Martínez del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” – (MACNBR-CONICET) en Mar del Plata, mide apenas 2 centímetros de ancho y 1 de alto, sin contar sus espinas y su nombre científico es Bathycidaris argentina.
“El desafío fue nombrar tanto a la especie como al género”, contó Flores en el comunicado oficial del CONICET.
“El género surge de bathys, profundo en griego, y cidaris, un término en latín que se utiliza históricamente para este grupo de erizos y el epíteto específico, argentina, fue elegido en honor al país donde se recolectaron los ejemplares”, agregó.
Sobre el cañón de Mar de Plata: se ubica en el borde externo de lo que se denomina mar Argentino, justo al sur de la desembocadura del Río de la Plata y es un lugar dominado por la oscuridad, el frío y la alta presión.
El cañón de Mar del Plata, se extiende unos 250 kilómetros mar adentro y desciende hasta casi 4.000 metros bajo la superficie y su topografía compleja y la interacción de corrientes marinas, lo convierten en un verdadero corredor biológico.
Bajo estas características, los investigadores explicaron que el erizo de mar desarrolló estrategias efectivas de supervivencia entre las que se destacan:
El hallazgo, se dio después de diez años de campañas oceanográficas a bordo del buque Puerto Deseado del CONICET.
“Las muestras se recolectaban con diferentes artes de pesca, lanzadas a más de mil metros de profundidad. No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío”, recordó Flores.
En el laboratorio, el equipo combinó análisis morfológicos tradicionales con técnicas modernas de genética para comparar los ejemplares con todas las especies conocidas.
“La sensación de estar frente a algo que podría ser una especie nueva es difícil de describir, pero es realmente maravillosa”, señaló Flores.
Nomyc-9-4-26-